libros electrónicos bibliotecas públicas

El préstamo de libros electrónicos desde las bibliotecas públicas: una alternativa legal y necesaria a la piratería en Internet

¿Por qué descargarse libros electrónicos del llamado “lado oscuro” de Internet si ya se pueden conseguir en préstamo y descargarlos de manera legal y gratuita desde una biblioteca pública?

La afición a las descargas en Internet, ya sean de contenidos de libre acceso o de contenidos sujetos a derechos de autor, tiene mucho que ver con esa especie de complejo de Diógenes que nos posee a muchos de los internautas. Pero, ¿para qué llenar tu ordenador de contenidos digitales si una institución cultural ya te los almacena y los pone a tu disposición? De igual modo, ¿robarías libros en papel de una librería si ya tienes una biblioteca pública que te los facilita de manera gratuita? ¿Por qué hacerlo?

Estas son las preguntas que deberíamos trasladar a muchos de los usuarios que se descargan libros de manera ilegal en la Red. Y es que ahora solo basta con poseer el carné de una biblioteca pública e identificarse como usuario en el nuevo servicio de préstamo de libros electrónicos que nos proporcionan. De esta manera tendremos la garantía de que lo que nos descargamos lo hacemos de una manera legal y, por supuesto, también gratuita.

eBiblio es como se denomina el servicio de préstamo online de libros digitales y audiolibros que proporcionan la mayoría de las bibliotecas públicas de nuestro país. Es una iniciativa impulsada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en colaboración con casi la totalidad de las Comunidades Autónomas y que se instrumentaliza a través de sus respectivas redes bibliotecarias de lectura pública. Durante el pasado año se realizaron en el mismo un total de 266.115 operaciones de préstamo por parte de 48.037 personas que se identificaron como usuarios del nuevo servicio a través de alguna biblioteca pública. A finales de ese mismo año se contabilizaban un total de 240.157 ejemplares virtuales susceptibles de descargarse en préstamo y que representaban a 4.087 títulos.

Las cifras actuales, en comparación con la lectura en formato papel, todavía son bajas. Pero hay que decir que nos encontramos en una fase inicial y para que se consolide y despegue el préstamo de contenidos digitales que ofrecen las bibliotecas públicas es necesario que se desarrollen los siguientes puntos clave:

  • Formación de usuarios en el manejo de la nueva plataforma (labor de alfabetización informacional en el uso de las nuevas tecnologías: dispositivos, aplicaciones, tipos de formatos, etc) Muchas bibliotecas venimos desarrollando una intensísima labor pedagógica en la utilización de los nuevos dispositivos para la lectura digital a través de multitud de cursos y talleres que venimos impartiendo en la actualidad.
  • En España en el año 2014 contábamos con 10.902 profesionales a tiempo completo que trabajaban en una biblioteca pública. Debemos aprovechar este potencial humano, formarlos para que se conviertan en usuarios del servicio e instruirlos como intermediarios ya que son los que en un primer momento pueden dar a conocer las posibilidades de lectura en estos nuevos formatos y dispositivos.
  • Difusión del servicio, tanto entre los usuarios de bibliotecas como entre el resto de la población no usuaria de las mismas. Aunque tenemos que reconocer que hemos llegado un poco tarde porque es una realidad que muchos de nuestros potenciales clientes ya han descubierto lo fácil que puede llegar a ser descargarse un libro de la Red por otras vías. En cualquier caso, las bibliotecas deben seguir postulándose como esa alternativa legal y gratuita a la piratería en Internet.
  • Incremento de la colección de títulos, con novedades periódicas e incorporación de nuevos soportes. La oferta de títulos actual resulta escasa, aunque en su favor decir que se compone de novedades editoriales de gran atractivo para el gran público.

Bibliotecas: fábricas de lectores en papel y en digital

Las bibliotecas siempre han sido un aliado estratégico y necesario del sector editorial a la hora de crear hábitos de lectura. Así lo vienen haciendo en el formato papel y también lo pueden seguir desempeñando para consolidar unos hábitos de lectura en digital que respeten los derechos de propiedad intelectual.

Las bibliotecas somos auténticas fábricas de lectores, contribuimos a la creación de demanda fomentando los hábitos lectores desde la más tierna infancia. Colaboramos en la difusión de obras recién publicadas y nos convertimos en punto de venta directo cuando organizamos encuentros con autores en la biblioteca física. ¿Por qué no convertirnos también en nodo que facilite la venta en digital? Merece la pena sondear este tipo de colaboraciones con los editores y la cadena de distribución del libro. Así se viene haciendo en las plataformas de préstamo de ebooks que se proporcionan desde muchas bibliotecas norteamericanas.

Las bibliotecas somos una herramienta formidable para promocionar el libro electrónico y un servicio como el de eBiblio puede convertirse en el mejor escaparate.

Artículo escrito por:

Antonio Gómez

Antonio GomezEs Licenciado en Filosofía y Letras –sección Geografía e Historia- por la Universidad de Córdoba y Licenciado en Biblioteconomía y Documentación por la Universidad de Granada. Ingresó por oposición en el Cuerpo Superior Facultativo –opción Biblioteconomía- de la Junta de Andalucía, y cuenta con una amplia experiencia profesional, desarrollando su labor en diversas instituciones del patrimonio, centros de documentación, bibliotecas y archivos andaluces. Así mismo, ocupó el puesto de Jefe de Biblioteca en la sede del Instituto Cervantes en la ciudad holandesa de Utrecht entre los años 1999 y 2001. Viene dirigiendo la Biblioteca Pública del Estado en Huelva desde junio de 2001.

En la actualidad ocupa el puesto de vocal en el Consejo Andaluz de Bibliotecas, máximo órgano consultivo en materia de política bibliotecaria dentro de la Comunidad Autónoma Andaluza, y también es miembro del Grupo de Trabajo de Seguimiento del Servicio de Préstamo del Libro Digital, formado por un grupo de expertos profesionales de diferentes comunidades autónomas que asesoran al Consejo de Cooperación Bibliotecaria en la toma de decisiones para la introducción y la puesta en marcha del un servicio de préstamo de contenidos digitales en las bibliotecas públicas españolas.

 

 

5 respuestas a “El préstamo de libros electrónicos desde las bibliotecas públicas: una alternativa legal y necesaria a la piratería en Internet”

  1. Si. estaría muy bien que nos formaran un poquito más a aquellos bibliotecarios que no estamos muy fuertes en las nuevas tecnologías, y trabajamos solos en nuestras bibliotecas. porque vienen usuarios preguntando como hacer los préstamos desde EBiblio, y aunque tengo impreso todo el manual, no se explicarlo en condiciones.
    Solo se decirles que necesitan tener nº de usuario el passport o dirección de correo en sus datos como usuarios activados.
    Ya os digo, la culpa no es de ellos, sino mia

  2. Y… hay quienes no saben leer sin un lápiz en la mano para resaltar o anotar lo leído.
    De un libro impreso tomado en préstamo de una biblioteca puede hacerse una foto o escanear la página que interesa. Los libros digitales no permiten copiar texto (me refiero al formato epub con DRM), y la notas o el resaltado que haces, son inaccesibles cuando caduca el préstamo y se inactiva el volumen. Se puede comprender entonces por qué algunas personas, cansadas de hacer capturas de pantallas, busquen ediciones digitales en “el lado oscuro”, no crees?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *